
En fin, addenda inmediata: http://www.elpais.com/articulo/espana/familiares/secuestrados/exigen/libere/piratas/detenidos/Espana/elpepuesp/20091106elpepunac_4/Tes
Los familiares del atunero vasco Alakrana secuestrado en Somalia han pedido:
A-que se libere a los dos piratas somalíes detenidos por la Armada en aguas del Índico y trasladados a España para ser juzgados, tal y como reivindicaron ayer los jefes tribales.
No depende del gobierno que los piratas que están siendo procesados sean o no liberados. Depende del poder judicial, que es plenamente independiente del primero y tampoco puede dejarlos en la calle de forma inmediata. Y menos, desde luego, plantarlos en Somalia. Que nuestros jueces no dependan del poder ejecutivo español implica, y no se escapará esto ni al más lerdo, que no dependen de un jefe tribal somalí. Nuestro gobierno tampoco debería hacerlo.
B- que se “descarte” la opción militar y se opte por una solución pacífica.
O sea, que se pague un rescate de forma inmediata. Un Estado no puede negociar con particulares en un plano de igualdad. Y menos con criminales. En cualquier caso, el hecho de ser familiar de las víctimas no genera ningún derecho ni facultad para pedir justicia, más allá de la lógica pataleta.
Por otra parte pagar un rescate no es una solución pacífica, porque las soluciones pacíficas son bilaterales. Sería el fin (no una solución) de una violencia ejercida previamente-unilateral- por haber logrado esta su objetivo. Ni siendo ni solución ni pacífica, no veo sus ventajas más allá de que el gobierno se ampare en haber actuado en un cliché de reciente factura, que consiste en que lo civilizado y noble es no enseñar los dientes en la comunidad internacional. Churchill, por este razonamiento, era un gran déspota, un retrasado mental, un reaccionario y un necesitado de las enseñanzas de juventudes o nuevas generaciones, forja insigne de estadistas. Y premio Nobel de literatura, claro.
Además, han denunciado que en toda la jornada de ayer ninguna institución se puso en contacto con ellos y que, al intentar ellos llamar, fueron ignorados.
De nuevo: ser familiar de un secuestrado no es título alguno para participar o influir en la toma de decisiones del Estado. Se ha extendido la creencia, por el populacheo de los políticos, de que el familiar debe ser informado, consultado y hasta condecorado. Decía una viuda esta mañana que ellas no quieren una medalla: descuide, no veo donde está el mérito en ser secuestrado y que te maten o te suelten. Y conste que, desde luego, estoy en el bando español y quiero su liberación. Pero comportándose España no como un familiar-yo, desde luego, pagaría si pudiera el secuestro de mi padre o hijo o primo, porque es lo único que puedo hacer (no tengo ejercito)- sino como un Estado. Por eso los failiares ni juzgan ni deciden: no sabríamos hacer lo debido.
Por último, han “solicitado al conjunto de la sociedad y de los partidos su solidaridad y adhesión a sus exigencias”.
Sus exigencias-no se sabe si de ellos o de los piratas, pero da igual, pues son las mismas- consisten en la sumisión de un Estado a la voluntad de un analfabeto somalí con una pistola y un barco. Dicha sumisión entraña el compromiso de someterse en el futuro, lo que aumenta de modo notable las probabilidades de que los barcos españoles sean objeto de secuestro.
Me pasa a diario, antes de cada comida, pero hoy con más intensidad: qué desgracia no haber nacido cerca del Támesis.




